El burnout o agotamiento laboral afecta seriamente tu salud mental y emocional. En este artículo encontrarás una guía práctica para reconocer tus síntomas, poner límites y recuperar tu bienestar. Si te sientes superado/a por el estrés del trabajo, contáctame, y te acompaño a reconectar contigo y recuperar el equilibrio.
Aug 6, 2025
¿Sientes que vives para trabajar en lugar de trabajar para vivir? ¿Te despiertas sin energía, arrastrándote hacia otra jornada que ya sabes que será interminable? Si todo te cuesta, te irrita con facilidad y vives con una sensación de vacío o desconexión, puede que estés atravesando un burnout o agotamiento laboral. Y no estás solo/a.
Este artículo no es para decirte que trabajes menos y hagas más yoga (aunque puede ayudar). Es para hablarte con honestidad y cercanía, como si estuviéramos tomando un café. Porque el burnout no es debilidad, ni falta de ganas. Es el resultado de demasiada exigencia sostenida durante demasiado tiempo, sin suficiente espacio para ti.
El burnout es un estado de agotamiento físico, mental y emocional provocado por un estrés laboral crónico. No aparece de un día para otro. Se va gestando poco a poco: el exceso de carga, la presión constante, la falta de reconocimiento, los horarios interminables, la desconexión emocional…
Hasta que un día te das cuenta de que estás fundido/a. Tu cuerpo está presente, pero tu mente y tu motivación hace tiempo que se fueron.
Según la Organización Mundial de la Salud, el burnout se caracteriza por tres dimensiones:
Y aunque lo provoca el trabajo, sus consecuencias afectan a toda tu vida: tus relaciones, tu autoestima, tu salud mental y física.
Aquí algunas señales claras:
Si te reconoces en varios de estos puntos, escucha a tu cuerpo y a tu mente: están pidiéndote ayuda.
Superar el burnout no es cuestión de voluntad, es cuestión de cuidados. Aquí te dejo algunos pasos que pueden ayudarte:
Admitirlo no es rendirse, es el primer paso hacia tu recuperación. Deja de exigirte como si nada pasara. Estás atravesando algo serio, y merece ser atendido.
Aprende a decir "no" o "hasta aquí puedo". Si sigues funcionando como si todo dependiera de ti, tu cuerpo acabará obligándote a parar. Hazlo antes de que eso ocurra.
No todo tiene que ser productivo. Reconecta con actividades que te nutran: caminar, leer, cocinar, escribir, simplemente no hacer nada. El descanso también es parte del proceso.
No lo vivas en silencio. Compartir cómo te sientes con alguien que te escuche sin juzgarte puede aliviar la carga emocional. A veces, solo ponerlo en palabras ya empieza a sanar.
¿Es tu trabajo actual compatible con tu salud? ¿Hay posibilidad de cambiar rutinas, reducir carga, pedir apoyo? Si no lo hay, quizá necesites tomar decisiones más profundas. Tu bienestar vale más que cualquier empleo.
Dormir, hidratarte, alimentarte bien y moverte. Cuando estamos quemados/as, estas cosas se sienten imposibles. Pero empezar por lo pequeño, como beber agua al levantarte o caminar 10 minutos, puede marcar una gran diferencia.
El burnout no se pasa solo. Acompañarte de un/a terapeuta puede ayudarte a entender por qué llegaste a ese punto, qué patrones necesitas revisar y cómo empezar a reconstruirte desde un lugar más sano.
Estar agotado/a no significa que estés roto/a. Significa que llevas demasiado tiempo intentando estar bien en un entorno o con una carga que ya no es sostenible. Reconocerlo es un acto de valentía. Pedir ayuda es un acto de amor propio.
Y mereces vivir con más calma, más sentido, más conexión contigo mismo/a. No todo tiene que doler. No todo tiene que costar tanto.
Si sientes que el agotamiento laboral te está sobrepasando, estoy aquí para acompañarte. En mis sesiones de terapia trabajamos juntos/as para identificar lo que te está afectando, recuperar tu energía y construir herramientas para que vuelvas a sentirte tú.
Escríbeme y da el primer paso para salir del burnout y volver a conectar con tu bienestar.